Artículos del boletín

La destrucción de los bosques en muchos casos ha creado situaciones de tal gravedad, que empresarios y funcionarios, acorralados por las denuncias, por las presiones sociales, o por la presión de sectores empresariales cuyos intereses se ven amenazados por el desprestigio de sus actividades, están desarrollando su propio discurso de solución ambiental.
Hace muchos años que la gente viene oyendo hablar del cambio climático y los terribles impactos que conllevará. A pesar de las advertencias sobre la catástrofe en ciernes, un grupo de científicos al servicio de los intereses corporativos ha intentado sembrar dudas en cuanto a las pruebas científicas. Al mismo tiempo, otro grupo de académicos y tecnócratas ha estado inventando mecanismos absurdos para “compensar” las emisiones de carbono de modo de permitir que el uso de combustibles fósiles continúe.
El 6 de diciembre Pascual Pichún Collonao, de 23 años, miembro del la comunidad Antonio Ñirripil - del sector Temulemu en la sureña comuna chilena de Traiguén - formalizó la petición de refugio político en Argentina. El joven permanecía clandestino desde noviembre del 2003, cuando con su hermano Rafael decidieron no presentarse a la justicia ante la negación del derecho a la libertad vigilada por no poder pagar una multa impuesta por el tribunal. Los hermanos debían cumplir 5 años de prisión por el incendio de un camión de Forestal Mininco ocurrido en marzo de 2002.
Un nuevo informe de Amigos de la Tierra Internacional, Campagna Per La Riforma Della Banca Mondiale, CEE Bankwatch Network y World Economy, Ecology & Development publicado en enero de 2006 señala el papel del Banco Europeo de Inversiones (BEI) como financiador de los llamados proyectos de “desarrollo” en el Sur. La pregunta que se plantea es: ¿desarrollo para quién? La investigación, que lleva por título “The European Investment Bank In The South. In Whose Interest?” (“El BEI en el Sur: ¿En interés de quién?”) aporta elementos en torno a esta pregunta.
El 15 de febrero de 2006 se celebró en Kinshasa un Foro Nacional sobre Bosques donde instituciones financieras globales, autoridades gubernamentales, especialistas en medio ambiente, activistas por los derechos humanos y residentes locales discutieron diversas formas de proteger los bosques tropicales de la República Democrática del Congo (ex Zaire), los más grandes del mundo después de la selva del Amazonas.
Continúan las desgarradoras historias de gente que se muere de hambre en Kenia, que ponen de relieve el problema de la sequía y sus causas. Kenia, la nación más rica del este africano y destino privilegiado de los turistas que visitan en masa sus reservas y parques en busca de safaris para sus vacaciones, está pasando por una grave crisis de escasez de lluvias, lo que afecta sus cultivos. La cantidad de personas que se enfrentan a la muerte por inanición sigue ascendiendo y pasó de 2,5 millones en diciembre a 4 millones hoy, según el Ministerio keniata de operaciones de emergencia.
Aunque kilómetros y kilómetros de monocultivos de pinos pueden resultar agradables a la vista de aquellos con una forma de mirar las cosas más propia del hemisferio norte, pueden ser también muy negativos para el ambiente. Los activistas ecologistas llaman “la muerte verde” a las plantaciones de árboles exóticos y señalan que estos árboles desplazan las especies nativas, muy pocas de las cuales pueden vivir en las plantaciones.
Birmania, cuya población supera los 40 millones, goza de una gran variación de lluvias, temperaturas, suelo y topografía, lo que resulta en varios tipos diferentes de bosque, desde los paisajes templados y tropicales que se extienden desde el Himalaya, al norte y al este, hasta los bosques de baja altitud, los manglares y los arrecifes de coral en el sur. La conservación global de Birmania es significativa debido, en parte, al hecho de que contiene ecotipos ya destruidos en los países vecinos, como el bosque pluvial peninsular de baja altitud.
Durante la reciente “Cumbre de los mariscos”, conferencia organizada por Seafood Choice Alliance (Seattle, 29 y 30 de enero de 2006), el “especialista en acuicultura” del WWF, Aaron A. McNevin, PhD, anunció que el WWF ha formado la Alianza para la Acuicultura Sustentable, que está trabajando en pos de algún tipo de certificación del camarón de cultivo basada en las prácticas de mejor manejo.
Es oficial. El Proyecto de Plantaciones Industriales del Banco Asiático de Desarrollo (BAD) en Laos ha aumentado la pobreza. En un informe de diciembre de 2005, el Departamento de Operaciones del Banco concluye que el proyecto “no logró mejorar las condiciones socioeconómicas de los beneficiarios a quienes estaba dirigido, dado que las personas se sumergieron más en la pobreza al tener que pagar los préstamos que financiaron las plantaciones fallidas”.
¿Pueden las personas coexistir con los bosques? Esta pregunta recurrente volverá a estar en el tapete si la controvertida ley de bosques comunitarios llega al Parlamento para la votación final. Pero el caso es que se está planteando la pregunta equivocada. Si realmente queremos proteger los bosques que quedan, aquéllos que han sobrevivido a una serie de saqueos estatales, la pregunta que hay que hacerse es diferente: ¿Pueden nuestros bosques sobrevivir al mal manejo y la explotación estatales si no permitimos la participación de la gente y la supervisión pública?
Queremos compartir con nuestr@s lector@s el anuncio de dos documentales sobre los desastrosos impactos de la minería en Guatemala. El primero de ellos se titula: “EXPLOTACION DE ORO A CIELO ABIERTO EN GUATEMALA; PROYECTO MARLIN”. El documental trata las actividades de una empresa minera transnacional que en el año 1996 comenzó la exploración de parte del territorio de San Marcos en búsqueda de oro.