Las firmas consultoras forestales son actores tras bambalinas, vitales para la implementación de las plantaciones para pulpa. Son ellas las que promueven, investigan, planifican, diseñan y establecen las fábricas de pulpa y papel y las actividades de plantación. Además éstas tienen un importante papel en el establecimiento de vínculos entre ejecutivos, proveedores de tecnología y de maquinaria y funcionarios y autoridades, lo que asegura el establecimiento y la continuidad de tales proyectos.
Artículos del boletín
Hay una gran variedad de agencias bilaterales de ayuda. La actividad de algunas de ellas puede realmente contribuir a mejorar la calidad de vida de la población de los países del Sur. Hay personas trabajando en dichas instituciones que dedican sus esfuerzos a ese fin. Sin embargo, debe destacarse también que hay un importante número de tales agencias -específicamente las relacionadas con el sector forestal- cuyo accionar resulta en impactos negativos para las poblaciones locales y su ambiente.
La creciente demanda de papel y de madera a nivel global, junto a la necesidad de preservar los bosques aún remanentes, son argumentos utilizados para justificar la expansión de las plantaciones forestales para la producción de pulpa y madera. Por otra parte, la amenaza que significa el calentamiento global viene siendo usada para promover las plantaciones como sumideros de carbono. Sin embargo, el tema del consumo excesivo de papel, madera y combustibles fósiles -que se encuentran en la raíz de la presente crisis- no está incluido en la ecuación.
Los gobiernos del Sur son en última instancia los responsables de la adopción del modelo de plantaciones y de su implementación a nivel nacional y local. Aún cuando la idea de promover las plantaciones provenga de actores externos (el Banco Mundial, las consultoras, las agencias de ayuda, etc.), son los gobiernos del Sur quienes deben allanar el camino para hacer posible su implementación.
La moderna ciencia forestal -la silvicultura- se originó en el Norte como consecuencia de la Revolución Industrial: el manejo forestal fue separado de la agricultura y la ganadería y se centró exclusivamente en la producción de madera, despreciando como "productos menores" otros bienes vitales obtenidos de los bosques. Las plantaciones constituyen el último paso en esa dirección, arribando a la completa simplificación de la naturaleza, con la finalidad de obtener un único producto destinado a abastecer a la industria.
Los actuales programas de certificación son el resultado de exitosas campañas de concientización de los consumidores contra la insustentable explotación de los bosques. La reacción del público fue exigir tener la posibilidad de conocer cuáles productos podían comprar que hubieran sido extraídos por medio de un manejo forestal sustentable desde el punto de vista social y ambiental. Por lo tanto se exigió un sistema de certificación independiente.
En Agosto de 1997 recibimos malas noticias desde Hawaii: Oji Paper/Marubeni -el mayor proveedor de papel del Japón- estaba a punto de recibir una concesión de 4.150 hectáreas de tierras públicas en el condado de Hamakua para establecer una plantación de eucalipto para pulpa. La empresa estaba también en procura de otra concesión por 10.000 hectáreas de terrenos privados en Big Island y en otros lugares, con la finalidad de producir madera de eucalipto para la obtención de "chips" (astillas) a ser exportados al mercado japonés para la fabricación de papel.
Smurfit Cartón de Venezuela, subsidiaria del Jefferson Smurfit, es un buen (mal) ejemplo de cuán depredatoria puede llegar a ser la actividad de una empresa y de cómo la comunidad local puede oponérsele en forma exitosa.
Actualmente las plantaciones para pulpa en Chile cubren más de 2,1 millones de hectáreas, 75% de las cuales con una sóla especie -el pino radiata- y el resto fundamentalmente con eucalipto.
Indonesia está sufriendo un acelerado proceso de plantación de palma aceitera. En una dinámica promovida por el gobierno -que planea convertir a este país en el primer productor mundial de palma oleaginosa- y dirigida por un reducido grupo de poderosas compañías, se espera que el área actual de 3,2 millones de hectáreas aumente a una tasa de 330.000 hectáreas anuales.
El gobierno chileno ha anunciado recientemente que destinará una inversión de U$S 267 millones para el desarrollo de un programa destinado a combatir la pobreza en las comunidades indígenas mapuche. Representantes mapuche de todo el país han expresado su decepción y su rechazo a tal iniciativa, por considerarla mera propaganda, que ni siquiera consideran sea el punto de partida de un proceso orientado a resolver los problemas que afectan al pueblo mapuche y a su ambiente. Diputados e incluso algunos funcionarios de gobierno comparten su punto de vista.
Como resultado de una prolongada y difícil lucha contra el gigante Occidental Petroleum y el gobierno de Colombia, el pueblo indígena U'wa ha obtenido una significativa victoria con el reconocimiento legal de un área que comprende una importante porción de su territorio tradicional en la región noreste de Colombia. Una reciente resolución del gobierno colombiano, en acuerdo con los líderes U'wa, ha aumentado su territorio legalmente reconocido en 120.000 hectáreas. De manera que ahora el mismo abarca 220.275 hectáreas en las provincias de Boyacá, Norte Santander, Santander y Arauca.