Han pasado 63 años desde que Sukarno proclamó la independencia de la República de Indonesia, el 17 de agosto de 1945. Cada mes de agosto, y especialmente el día 17, los indonesios de todo el archipiélago celebran el aniversario de la nación.
Artículos del boletín
Las empresas plantadoras de palma aceitera están haciendo fortunas en Malasia, principalmente gracias al auge actual del agrocombustible, pero nada de esto llega a quienes a costa de su sangre y sudor, hacen que el dinero fluya de esas plantaciones (ver Boletín Nº 134 del WRM). Los trabajadores inmigrantes venidos de Indonesia parecen ser unos de los que salen peor librados.
Parece una bofetada. La agroindustria de la palma aceitera ha escogido precisamente el 16 de octubre, Día Mundial de la Soberanía Alimentaria, y al país de América Latina más golpeado por la palma aceitera –Colombia- para celebrar la Primera Reunión Latinoamericana de la “Mesa Redonda de Aceite de Palma Sustentable” (RSPO).
Los argumentos a favor de la certificación a menudo explican que una empresa que desea vender sus productos como producidos de manera sustentable tiene que probarlo de alguna manera. Un consumidor que desea comprar productos social y ambientalmente
Todos los “días internacionales” tienen que ver con asuntos problemáticos, de importancia mundial, que requieren ser tratados por la sociedad toda. La expansión de los monocultivos de árboles ha generado tantos impactos sociales y ambientales que hizo surgir la idea de establecer un Día Internacional para plantear el tema a escala mundial. El 21 de setiembre fue la fecha elegida, siguiendo el camino de algunas redes locales de Brasil que, en 2004, decidieron declarar ese día (el Día del Árbol en dicho país) como día de lucha contra los monocultivos de árboles.
Falta de agua, cambios en la flora y la fauna, pérdida de tierras, violaciones de los derechos humanos, destrucción de la trama social, son algunos de los problemas que traen consigo los monocultivos de árboles.
Quienes mejor lo saben son las comunidades locales, que sufren en carne propia esta invasión, pero cuyas denuncias y luchas son sistemáticamente ocultadas por el poder de las empresas y sus aliados.
En el suroeste boscoso de Camerún, cerca de Kribi, se encuentran dos plantaciones industriales gigantescas que cubren en total una superficie de 62.000 ha. Una de ellas, HEVECAM, es un monocultivo de heveas perteneciente al grupo singapurense GMG, y la otra, SOCAPALM, es una plantación de palma aceitera, propiedad del grupo francés Bolloré.
Asia Pulp & Paper es probablemente la compañía papelera más controvertida del mundo. Ha destruido grandes extensiones de bosques en Sumatra y reemplazado centenas de miles de hectáreas por monocultivos de árboles. En diciembre de 2007, el Forest Stewardship Council anunció que se “desvinculaba” de APP, luego de que dicha empresa empezara a usar el logo FSC.
Hace aproximadamente cinco años que la empresa Aracruz obtuvo el Sello Verde de calidad para sus plantaciones en el extremo sur de Bahía. Se trata de una conquista muy importante para la Empresa, dado que esta certificación significa, entre otras cosas, que la empresa trabaja de forma ecológica y socialmente justa respetando todas las leyes ambientales, tanto las leyes municipales, estaduales como también las leyes federales. Para las exportaciones, un sello de este tipo es fundamental para la empresa porque con él gana un enorme prestigio en el exterior.
En 1926, la compañía Firestone Tire & Rubber firmó un contrato con el gobierno de Liberia por el cual arrendó durante 99 años un millón de acres [unas 405.000 hectáreas] para establecer allí una plantación de caucho. La superficie total de la concesión de Firestone representa el 4% del territorio y casi el 10% de las tierras fértiles del país.
El monocultivo va en contra de la naturaleza, pues ésta es diversa. Por eso un sistema antinatural, como son las plantaciones industriales de árboles, tiene numerosos impactos negativos. Los incendios son uno de ellos.
En el noreste de Camboya, diversos grupos indígenas viven desde hace siglos preservando un ecosistema de bosque inmenso y extremadamente diverso, que se mantuvo intacto hasta hace pocas décadas, cuando comenzó su explotación masiva. Las prácticas agrícolas indígenas, como en muchas otras zonas boscosas del mundo, han contribuido a mantener allí la diversidad biológica y figuran entre las más sustentables que se conocen hasta ahora.