Artículos del boletín

A lo largo del río Congo, en la República Democrática del Congo, el proyecto  hidroeléctrico Inga ha establecido una serie de represas hidroeléctricas, dos de ellas ya construidas - Inga I e Inga II - y dos más en etapa de construcción - Inga 3 y Gran Inga (ver Boletín del WRM 138, 77).
El Parque Nacional Yasuní se extiende en las cuencas de los ríos Yasuní, Cononaco, Nashiño y Tiputini. Estos ríos además de sus importantes cauces, poseen zonas planas inundables, zonas pantanosas, pozas y varios complejos lacustres como los de Jatuncocha, Garzacocha y Lagartococha. Este es el territorio ancestral del pueblo Waorani y de dos pueblos en aislamiento voluntario, los Tagaeri y Taromenane.
El pueblo indígena Ayoreo es una de las aproximadamente 100 tribus no contactadas del mundo y el único pueblo no contactado en Sudamérica fuera de la Amazonía. Los Totobiegosode (“gentes del lugar de los cerdos salvajes”) son el grupo más aislado de los Ayoreo y viven en el Chaco, una vasta extensión de bosque denso y enmarañado que se extiende desde Paraguay a Bolivia y Argentina.
Hace más de tres años un gran navío llegó sin aviso al Estrecho Tañon, uno de los sitios de pesca más ricos de la región central de Filipinas y centro mundial de biodiversidad marina. Durante dos meses, el M/S Veritas Searcher, de propiedad de la empresa japonesa  Petroleum Exploration Co. Ltd. (Japex), recorrió el estrecho para detectar la existencia de depósitos de petróleo y gas natural utilizando tecnología sumamente sofisticada para ubicar y determinar el alcance de esos depósitos.
De acuerdo con un número creciente, elocuente y muy bien conectado grupo de científicos, empresarios y lobbyistas profesionales, la mejor y quizá única manera para que la humanidad pueda sobrevivir al cambio climático y resolver la crisis alimentaria y energética consiste en enterrar en el suelo miles de millones de toneladas de carbón cada año.
El proyecto hidroeléctrico Inga (Inga 1, Inga 2, Inga 3 y Gran Inga) está ubicado a 255 kilómetros al suroeste de la capital Kinshasa, sobre las Cataratas de Inga, las mayores del mundo en volumen de agua, donde el Río Congo cae 96 metros a lo largo de 14 kilómetros de rápidos, con un caudal de 42.476 m³/s. 
Los nexos establecidos desde los años 1990 entre las economías de los seis países de la Cuenca del Mekong son el resultado del Programa de cooperación económica de la Sub-región del Gran Mekong, cuyo objetivo es acrecentar el flujo de inversiones desde los países de considerable poder económico, como China, Tailandia y Vietnam, hacia países vecinos que, como Laos y Camboya, tienen una política de puertas abiertas para que las empresas extranjeras vengan a invertir en ellos.
Justo frente al sitio de la conferencia sobre cambio climático que se realizó en Poznan, Amigos de la Tierra realizó una protesta contra el Banco Mundial por su financiamiento de las plantas de energía eléctrica que funcionan a base de carbón. El Banco estaba representado por personajes en zancos, vestidos de negro, que peleaban contra osos polares arrojándoles trozos de carbón. “Éste es un ejemplo típico de que las ONG europeas no entienden nada sobre cambio climático”, dijo una persona detrás de mí.
Para los pueblos que luchan por sus derechos en las zonas de bosque, el cambio climático parece algo muy alejado de sus preocupaciones inmediatas. Sin embargo, aun sin saberlo, esos pueblos figuran entre los protagonistas principales y más comprometidos en la protección del clima de la Tierra.
El modelo de desarrollo actual se ha profundizado en función de modelos a gran escala –de producción, comercialización, consumo- y las actividades que lo sustentan son también a gran escala y fundamentalmente intensivas. Ellas son las que han acarreado el mayor problema que se cierne sobre una humanidad distraída: el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, responsables del cambio climático.
En Colombia, el Estado utiliza la criminalización de las organizaciones sociales y de base como uno de los mecanismos de represión destinado a imponer forzosamente los agronegocios del mercado global, obras de infraestructura o la extracción de recursos naturales con altos costos humanos, sociales y ambientales.