Artículos del boletín

Una vez más, los bosques de Indonesia están ardiendo. El humo de los incendios en Sumatra ha causado las peores condiciones de niebla en Malasia desde 1997. Una niebla de humo insalubre, mezcla de polvo, ceniza, dióxido de azufre y dióxido de carbono, ha cubierto Kuala Lumpur, la principal ciudad malaya, y otras 32 poblaciones. Las escuelas fueron cerradas y los hospitales se han visto desbordados de pacientes quejándose de malestares respiratorios.
En un intento por construir o recrear una visión holística de la salud en tanto situación de equilibrio de la cual pueda fluir la alegría de vivir, quizás sea oportuno reflexionar sobre formas de vivir diferentes, muy diferentes de la supuestamente avanzada vida occidental moderna: por ejemplo, la de la sociedad cazadora-recolectora.
“Se nos mostró que nuestra vida existe con la vida arbórea, que nuestro bienestar depende del bienestar de la vida vegetal...” es lo que leo una y otra vez en el “Mensaje al Mundo Occidental” enviado por la Confederación de las Seis Naciones Iroquesas, al noroeste del continente norteamericano, a las Naciones Unidas, 1977.
Al igual que muchos otros Pueblos Indígenas, los Katu de Laos dependen de los bosques para su sustento. Los Katu de Laos viven en las montañas cubiertas de densos bosques de la cadena de Annamite, cerca de la frontera con Vietnam; practican la agricultura itinerante y obtienen de la caza y la recolección en el bosque gran parte de sus alimentos, fibras, medicinas y materiales de construcción. Es decir, obtenían hasta hace poco.
Del 17 al 23 de julio, en Cuenca, Ecuador, más de 1.300 participantes provenientes de 80 países de los cinco continentes se reunieron bajo la consigna “Las voces de la tierra nos convocan” para analizar los problemas de salud globales y trazar estrategias de promoción de salud para tod@s. La declaración final del evento identifica como causa principal del deterioro de las condiciones de salud de la mayoría de la población mundial a las políticas neoliberales que transfieren riqueza del Sur al Norte, de pobres a ricos y del sector público al privado.
La Comisión para África fue lanzada por el primer ministro británico Tony Blair en febrero de 2004. El objetivo de la Comisión era “mirar con ojos nuevos el pasado y el presente de África y el papel de la comunidad internacional en su camino al desarrollo”. Se le asignó la tarea de elaborar un informe “con recomendaciones claras para el G8, la Unión Europea y otros países ricos, así como para los países africanos”. Este último “así como” ya está dando una pista sobre el mandato de la Comisión.
La historia de la rápida destrucción de los bosques de Camerún, que viene ocurriendo desde los años 1980, no adolece de falta de atención: se han escrito muchos testimonios, análisis y recomendaciones y se han intentado muchas intervenciones simultáneas, encabezadas por los donantes, para detener la deforestación. Se estima que en Camerún se cortaron cerca de 2 millones de hectáreas de bosques entre 1980 y 1995.
Como se ha informado en anteriores boletines del WRM, los bosques de Liberia han sido largamente explotados para alimentar los conflictos en este pequeño país de África Occidental. En Liberia se encuentran los dos últimos bloques continuos del bosque de Alta Guinea, que alberga más de 2.000 plantas con flores, de las que unas 240 son especies madereras, y de las cuales 60 se han cosechado con fines comerciales.
Si bien los relatos sobre operaciones ilegales de madereo en los bosques tropicales del sudeste asiático y el centro de África para cubrir la demanda de la floreciente economía china son cada vez más corrientes, este informe es uno de los primeros en documentar la “sombra china” sobre los bosques semiáridos de África Meridional.
Un estudio reciente llevado a cabo en el sector de plantaciones de árboles en Sudáfrica analiza el impacto de la subcontratación sobre las trabajadoras forestales. El informe señala que la subcontratación en la industria forestal está alineada con las tendencias comerciales globales y sirve para generar condiciones de empleo flexibles para beneficio de la industria. Por otro lado, la subcontratación ahorra en costos de equipos y gastos fijos que representan los empleados de tiempo completo, y evita tener que cumplir con las leyes laborales creadas por el Gobierno.
El Consejo de Estado por el Desarrollo y la Paz (SPDC) es una de las dictaduras militares más brutales del mundo. La Organización Internacional del Trabajo de la ONU describe el trabajo forzado en Birmania como un “crimen contra la humanidad”. Cerca de un millón de personas han sido obligadas a abandonar sus hogares y sus tierras. El Ejército de Birmania, el Tatmadaw, recurre a la violación como arma contra mujeres y niños indígenas, y recluta niños como soldados.
Salvo por unos pocos estudios etnográficos y antropológicos, la dimensión de género de los sistemas de conocimiento indígena ha recibido muy poca consideración por parte de los primeros antropólogos, ecologistas y ambientalistas, que centraban su atención en el conocimiento de los hombres dejando de lado el de las mujeres.