Las represas constituyen una de las principales causas de la destrucción de tierras forestales y agrícolas, acompañada generalmente de la pérdida de su tierra por las comunidades locales debido a desplazamientos forzosos. Este modelo insustentable es aplicado en todo el mundo, desde Sudamérica hasta Asia. Tailandia no es una excepción.
Artículos del boletín
A fines de 1995 la Autoridad Petrolera de Tailandia (PTT) comenzó un peritaje sobre el trazado de un gasoducto entre la provincia de Kanchanabuti, ubicada al oeste del país, y Myanmar (ex-Birmania). Recién ocho meses después admitieron que el gasoducto sería construido. Desde el comienzo este proyecto encontró la fuerte resistencia de los pobladores locales, que habitan próximo a la ruta prevista para el gasoducto. Ellos temen la eventualidad de explosiones, puesto que la obra no ha alcanzado los estandares requeridos de seguridad.
Se viene desarrollando una intensa campaña para frenar un proyecto de represa en Selangor, Malasia, que de concretarse no sólo implicaría la destrucción de las selva tropical, sino también la expulsión de pueblos indígenas de sus territorios ancestrales. A través de la campaña se procura proteger 600 hectáreas de bosque tropical de su destrucción.
Los megaproyectos para la generación de energía hidroeléctrica en varios países del Sudeste asiático son precedidos generalmente por devastadoras operaciones de madereo en las zonas previstas para la inundación. Este tipo de prácticas provoca un impacto ambiental negativo de gran magnitud y perjudican a las comunidades indígenas, las cuales se ven forzadas a abandonar sus tierras y son reasentadas en algún otro lugar.
Papua Nueva Guinea es otro buen (mal) ejemplo de las actuales tendencias en lo referente a la conservación de los bosques. El mundo proclama su preocupación por la tasa de deforestación que afecta el Planeta, pero hace muy poco para abordar el problema. Por el contrario, fuerzas aparentemente "neutrales", como "la macroeconomía", "las fuerzas del mercado" o "el comercio internacional" siguen destruyendo los bosques, al tiempo que los gobiernos y las organizaciones internacionales siguen firmando acuerdos -que quedan sólo en el papel- para protegerlos.
El 23 de marzo el Gobierno del Estado de Espirito Santo, Brasil, emitió el Decreto nro. 4428 que contiene nuevas regulaciones para la "reforestación" (léase, plantaciones) en dicho estado. Las plantaciones que ocupen una superficie de 100 o más hectáreas requerirán un permiso emitido por el Instituto para la Defensa Agrícola y forestal (IDAF), en tanto aquellas de menor superficie no necesitarán de permiso alguno.
Durante el “Encuentro Intersesional de Expertos sobre el Papel de los Bosques Plantados para el Desarrollo Sustentable” realizado en Santiago de Chile, del 6 al 10 de abril ppdo., se oyeron varias voces, provenientes de los gobiernos y las compañías plantadoras, argumentando en favor de las plantaciones forestales (Ver “Nuestra opinión” en este número). A este respecto el representante de CORMA (Corporación Maderera de Chile) Sr.
Frente a los alegatos de que las plantaciones conllevan impactos sociales y ambientales negativos, la mayoría de los forestales dirán que no existe evidencia científica que sustente este punto de vista. Para nosotros, el siguiente testimonio de Ruperto Ramos, un mapuche habitante del sur de Chile, tiene más valor que la mayor parte de los así llamados estudios "científicos":
Luego de años de enfrentar la fuerte oposición de las comunidades locales como consecuencia de los impactos sociales y ambientales provocados por su actividad en el Estado de Portuguesa, Venezuela, Smurfit Carton actualmente está procurando aprovecharse de los recientes cambios a nivel político acaecidos en ese país.
El 26 de marzo, el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales envió una carta al nuevo Presidente de Venezuela Hugo Chávez. Nuestr@s amig@s venezolan@s solicitan su apoyo, agregando su firma a la carta, que será posteriormente reenviada al Presidente, seguida de todas las firmas de quienes están de acuerdo en apoyarla. Por favor incluyan nombre, organización y país y envíen los datos a WRM.
CARTA AL PRESIDENTE CHAVEZ
El 22 de abril ppdo. (Día Mundial de la Tierra) tuvo lugar una manifestación en Caracas a fin de reclamar frente al nuevo gobierno por una serie de temas fundamentales en lo social y ambiental. En la manifestación se unieron grupos ambientalistas y otros de la sociedad civil, así como representantes de comunidades indígenas, que se oponen a la destrucción de sus bosques, ríos y culturas a manos de las compañías mineras, petroleras, madereras y de energía eléctrica. Los delegados indígenas provenían de sus alejadas comunidades en la Gran Sabana, Imataca y el Delta del Orinoco.
Los U'wa, que habitan los bosques tropicales de Colombia, están librando una lucha de vida o muerte para proteger su cultura tradicional y su hogar sagrado frente a un proyecto petrolero que amenaza ponerse en marcha en su tierra de un momento a otro. Los U'wa se oponen terminantemente a las perforaciones y advierten que este proyecto puede conducir a un aumento en los niveles de violencia, como los registrados en otras regiones petroleras del país.